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SILENCIO IV
Aquello dedos vívidos,
aquella sola caricia intensa
en el roce de las manos
recorren cada hueco de mi cuerpo.
Vuelo a mirar tus ojos,
encontrar mis alas en ellos,
vuelo a rozar tu piel
y que se encienda la esperanza...
Emprendemos el vuelo
hacia la nada, juntos,
en soledad,
en mi silencio del crepúsculo.
Rosalba Pelle
Mayo 2006
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